Hijos de María, Hijos de la Iglesia

 

Cada año, como obsequio del cielo, llega la fiesta de la Mare de Déu de la Salut. El alma creyente y devota de cada Xiriveller se siente llamada a rendir homenaje a la Madre, en ello se vuelcan esfuerzos, se intensifican preparativos, crece el ánimo festivo y apuntan las emociones. Hasta parece sentirse como obligación interior participar en los honores a María con todos los recursos a nuestro alcance. La expresión muchas veces oída es : "La Virgen de la Salud se lo merece todo". Y es cierto, la Santísima Virgen es nada menos que la Madre de Dios y por encargo directo de su Hijo Jesucristo desde la Cruz, es también nuestra Madre.

No obstante, hay algo que no debemos olvidar, el Concilio Vaticano II nos enseña que La Santísima Virgen es Madre de la Iglesia.

Esta enseñanza nos lleva a considerar a la Iglesia como esa familia espacial querida por nuestra Madre y a la que ella, consiguientemente, desea que todos amén también.

Nuestros deberes con la Iglesia nacen del hecho de que, habiendo sido fundada por Jesucristo sobre el cimiento de los Apóstoles momo la gran familia de la que somos miembros todos los bautizados, y que tienen a María por Madre, es también madre nuestra.

Por su cuidado permanente, la Iglesia va sembrando y cultivando cada día en nosotros, sus hijos, la verdad que nos ha de hacer libres, la verdad de Dios predicada por Jesucristo y comunicada en el Evangelio.

Con exquisito amor nos ofrece el perdón cuando lo pedimos postrándonos arrepentidos ante sus ministros que hacen las veces de Jesucristo, único capaz de perdonar los pecados, puesto que es Dios, así, la Iglesia nos libra del peso de conciencia que provoca nuestras debilidades y nos abre a la alegría y a la libertad de los hijos de Dios.

Cada día y especialmente los domingos, fecha en que se celebra el triunfo de Cristo y nuestra redención por su Resurrección gloriosa, la Iglesia nos da como alimento de vida eterna al mismo Jesucristo en la comunión. Y así jalona y bendice cada uno de nuestros pasos importantes con los demás sacramentos: Bendice los nuevos hogares con el matrimonio, el servicio sacerdotal con el sacramento del Orden, y el paso difícil de la enfermedad con el sacramento de la Santa Unción.

La fiesta de la Santísima Virgen de la Salud, ha de suponer para todo cristiano, una ocasión preciosa de honrar a la Madre de Dios, Madre de la Iglesia y Madre de todo Xiriveller, procurando reflexionar acerca de lo que para nosotros debe ser la Iglesia.

Que la Santísima Virgen de la Salud nos ayude a orientar nuestras actitudes y comportamientos con la Iglesia. Nosotros debemos esforzarnos por conocer cada vez más y mejor a nuestra Madre la Iglesia, que se hace presente en la parroquia “en nuestro Santuario” y se acerca de modo singular a cada grupo humano. Sólo así llegaremos a quererla y aceptarla aun con las limitaciones que le imponemos los hombres pecadores, miembros en hijos suyos.

Que sea nuestro propósito, especialmente renovados a partir de estas fiestas en honor a la Santísima Virgen de la Salud y caminemos hacia Dios como nos ha enseñado Jesucristo y quiere la Santísima Virgen, logrando ser hijos buenos de la Iglesia tan querida por María la Virgen la salud.

Felices Fiestas 2014.

Vuestro Párroco